miércoles, 19 de junio de 2013

(TQM) - Te Quiero Mucho…

Escribe Miguel Ángel Giordano (Escritoriador, Argentina)


                                                   “In memorian”  - Daniel H.  Lucero
                                        (Villa Pancha - Arroyo Espera - Delta del Paraná)

¡Esta vida de hoy, tan llena de símbolos y de siglas!
Apabullante letrofilia y desbordante deletreo. Pomposidad exuberante de vocales y consonantes que desbordan el papel, la PC y la impresora.
Lenguaje psicodélico y caótico. Simpleza de oratoria y estreñimiento lingüístico que nos tortura y avanza sobre nuestra historia de voluminosas enciclopedias y bibliotecas milenarias que, obsoletas y polvorientas, nos miran desde anaqueles sorprendidos.
Nuevas palabras que parecen salidas de historias Orwellianas, o Bradburyanas; obtusos y perimidos Asimoves y Huxleyes.
Caen como castillos de arena los interminables y locuaces testimonios Vernesinos y Christiesos. ¿Y qué de los Joyces y de los García Marquezinos?
¡Ohhh… Platones, Diderotes y Alighieros!
¡Ohhh… Balzaces, Shakespierinos y Proustinos!
“E la nave va…”
¿Dove va?

                                                            
A pesar de haber leído mucho, de haber escuchado mucho, de haber vivido bastante, apenas he aprendido un poco de todo lo existente y hoy, en el penúltimo recodo, debo empezar de nuevo. Porque me han cambiado el sistema, el alfabeto, el lenguaje, el mundo bahhh…
Mundo de plástico e indescifrable.
Mundo virtual de virtualismo. Sin virtuosismo, viscoso y vano, vanidoso y volátil.
Venéreo, vacío, vagabundo, vandálico, vaporoso, variable, vasallo, vedado, vejatorio y vejestorio; velado, venal, venenoso, vengativo, ventajoso y verdugo; vermiforme, vil, vicioso, violador, virulento, voraz, vomitivo y vulgar.
Te veo en F o en T, mandame un mail por Yahoo por Face o Twittiame. ¿Sos  .com  o sos  .com.ar?
Si querés nos encontramos en el chat o si te conectas, en MSN o por Skipe o en mi Blogspot… ¿Vos tenes Web?

 


Hoy el sexo es “ad honorem” y te lo venden en figuritas por internet. Hacer el amor perdió el encanto y las minas te la maman de parado en el subte sin saber siquiera quien sos.
Cualquier pelagatos es “profesional” y compran su currículo en la ferretería.
Se aplaude al ignorante y se escupe al estudioso.
El saber pasó de moda y una comida compra todo. Mujeres, carreras y voluntades.

En medio de ese caos pseudo informático y decadente, personas diseminadas por el mundo, se agrupan para defenderse del latrocinio, de la hipocresía y de la estupidez.
Son los menos, pero son fuertes. Tratan de adaptarse pero sin renegar de sus principios éticos y culturales.
Y basados en esos principios, antiguos y férreos principios, responden con ese nuevo lenguaje y le hacen frente a la vida.
Y cuando oprimen el botón y se enciende la luz, sus voces se escuchan como un grito de alarma, un grito de vida, un grito de amor.
Porque es el amor lo que los une.
¡Es la RADIO, lo que los une!


Y entonces, como siempre pasa, se elevan, suben a lo alto y se cuelgan del éter.
Ríen, lloran, blasfeman. Y unidos a ese cordón coaxial-umbilical-virtual, dan su testimonio.
¡Es la RADIO, lo que los une!

 
 
Y por la fálica antena, salen erectas sus voces y son conscientes de que entran  y salpican y modulan en una infinita combinación de la palabra, quedando QAP  (a la espera) con esperanza y entre la vida y la QRM (interferencia) y entre la sobriedad y la locura, siguen TQM (te quiero mucho), sin QRT (dejar de transmitir), con un  QTC (mensaje) de esperanza y sin QRX (esperar un momento), llevan la HI (risa) a tu  QTH (casa) y esperan todos los días, que respondas agradecido: ROGER (recibido).
Porque... ¡Es la RADIO, lo que nos une!

 
 


Nota del autor: “Te quiero mucho”, era la expresión con que se despedía siempre de aquellos a quien quería, mi recordado amigo e histórico jugador del Club Atlético Atlas, Edmundo “Pechito” Segovia.
Este escrito, está inspirado en esa sigla, en esa frase y en el sentimiento de un amigo radioaficionado fallecido.

(Fotos: Mateo E. Giordano - Google)

jueves, 13 de junio de 2013

“LAS CUATRO ESTACIONES EN EL DELTA”

 
 
Escribe MIGUEL ÁNGEL GIORDANO (Escritoriador, Argentina)
                           Fotos: Miguel Á. Giordano - Mateo E. Giordano - INTA Delta
 

Aquellos que en verdad amamos al Delta, sabemos que todo el año es un gozo pleno.
Las diferentes estaciones del año tienen atractivos tan particulares como bellos los paisajes que nos ofrece la naturaleza.
Don Pedro Cenzatto, pionero habitante del Parque Los Ciruelos en el "fondo" del arroyo Espera, decía siempre: "Dios hizo el paraíso y después hizo el Delta".
Y tenía razón Don Pedro, a quien – dicho sea de paso - por su tipo de piel o porque fumaba unos cigarrillos negros espantosos, o vaya uno a saber porqué, jamás lo picó un mosquito.
Las cuatro estaciones en el Delta tienen sus encantos y su personalidad bien definida. Si Antonio Vivaldi, el autor del famoso concierto “Las cuatro estaciones”, existiese hoy, seguramente se hubiera inspirado al visitar las islas. Su música tendría esa maravillosa explosión de colores que nos perturba y al saborear los penetrantes aromas y escuchar los sonidos sutiles que provienen desde el alma misma de la tierra, no me cabe duda, que tendríamos melodías jamás oídas por el hombre.



El IINVIERNO nos ofrece una isla misteriosa, con su vegetación despoblada de hojas y colores plenos. Por momentos adquiere un toque fantasmagórico, lleno de mágicos silencios y sortilegios incumplidos. Meses de mañanas encanecidas por las "heladas", de peces flacos y cantos escondidos de los pájaros. Pero es una época diáfana de aire y cielo descubierto. Las estrellas se desnudan ante nosotros sin pudor alguno y se estremecen como nunca sobre la gramilla azul del firmamento.

La tierra se apretuja  entre las raíces de las casuarinas y de la marchita "Paja brava". Son días y noches de grata tertulia alrededor del cálido fuego aromado de resina y pan caliente.

 
En la PRIMAVERA, época de lluvias y crecientes, cambian los colores ocres del invierno por la más increíble gama de verdes, rojos, amarillos, naranja y el brillo propio y especial que tienen todos los brotes nuevos.
Los peces danzan sobre el agua, los insectos y las aves son flechas entrecruzadas en el aire y un aroma autóctono surge desde la maleza. Son meses de intensa explosión natural.


El VERANO es la temporada del gozo. La isla aparece como apocada, más calmada después del sismo primaveral. El tono de las hojas se opaca un tanto y de la tierra emerge con furia todo el aroma del que es posible. Se confunden entonces, el olor de la hierba y la tierra húmeda y la brisa cálida del estío con el cóctel perfumado de las plantas y el polen que estalla sobre los árboles en flor. Es como una masa uniforme que nos envuelve, nos embriaga y nos empequeñece.


Pero es en el OTOÑO, cuando se conjugan todos los meses del año. Es la plenitud de la vida en las islas. Los árboles y las plantas adquieren formidables colores, la temperatura ambiente es muy agradable y si uno es buen observador, podrá apreciar cómo, lentamente, la naturaleza se repliega y busca acomodarse ante la cercanía del invierno.

Ya no hay insectos, es tiempo de la poda y los cantos de los pájaros son un suspiro de amor.

 
(Este escrito, pertenece al aún Inédito libro de mi autoría, junto con Alejandra Ricard: “GRAN LIBRO DEL DELTA” – Declarado de “Interés Cultural” por la Provincia de Entre Ríos)
 

martes, 11 de junio de 2013

SEMEJANZAS DE DOS DÍAS HISTÓRICOS

             Batallas de “EL ALAMO”  y de  “LA VUELTA DE OBLIGADO"
                                          Escribe MIGUEL ÁNGEL GIORDANO (Escritoriador, Argentina)

                                                            Batalla de  “EL ALAMO”



En la historia de los EEUU y de Argentina, figuran dos momentos trascendentales y gloriosos, en donde la capacidad de “morir por un ideal” no ahorró ni una gota de sangre por defenderlo.
Se trata de las Batallas conocidas como “El Álamo” (EEUU) y “La Vuelta de Obligado” (A) y es notable las semejanzas entre ambas.
El solo hecho de participar de un combate, es de por sí un alarde de heroísmo (¿por qué no de locura?, también) y en donde el combatiente se despoja de todo sentimiento egoísta y se entrega a la causa con su alma y con su vida.
En todas las batallas hay héroes y sucesos que conmueven por su lealtad y honor, pero en éstas dos que hoy nos convocan, fue tal la magnitud de heroísmo demostrada por los contendientes -sobre todo de los ubicados en el bando minoritario-, que la historia de los dos países lo remarcan como uno de los días más gloriosos y un símbolo de dignidad y patriotismo para las generaciones futuras.
“El Álamo”, era una pequeña misión rodeada de unas pocas y pobres viviendas,  ubicada en el pueblo de San Antonio, en la por entonces provincia mexicana de Coahuilla y Texas, hoy estado de Texas.
En ese lugar -a los pobladores se los retiró para que no corran peligro-, se atrincheraron los soldados liderados por el Teniente Coronel William Barret Travis y los milicianos secesionistas texanos liderados por Jim Bowie (quien fuera creador del famoso y legendario cuchillo de monte que lleva su nombre) y que bregaban por la anexión de Texas al territorio de los EEUU.
Esta pequeña avanzada, se enfrentaba al poderoso ejército de México a las órdenes del General Antonio López de Santa Anna, con la misión de detener el avance de las tropas mexicanas para darle más tiempo al General Sam Houston, que trataba de afirmarse para dar la estocada final. Suceso que ocurriría cuarenta y cinco días después de la batalla de “El Álamo#, cuando Houston, en la batalla de San Jacinto, sorprende, derrota y captura  al General y Presidente mexicano Santa Anna, quien firma el Tratado de Velasco, que supuso la retirada de las fuerzas mexicanas, la independencia de facto de Texas y el germen de la futura guerra entre México y Estados Unidos.

(General Antonio López de Santa Anna)
En la misión, transformada en fortificación por los Texanos, había 187 hombres (aunque algunas fuentes elevan su número hasta 257, incluyendo voluntarios civiles de última hora que no constarían en las listas oficiales) sumando la guarnición original de algo más de 150 hombres y otros 32 voluntarios que se unieron iniciado el asedio. Estaban provistos de 21 cañones, aunque de menor calibre que los del ejército mexicano y más escasos de munición. El ejército de Santa Anna tenía 4.000 hombres y su artillería constaba de 20 cañones de varios calibres.
El asedio duró trece días y se desarrolló según las tácticas militares de la época. Los mexicanos fueron atacando las posiciones avanzadas texanas y desalojando a los defensores, que quemaron las granjas y casas aisladas y se encerraron dentro de los muros de la misión-fortaleza.
Luego, avanzaron progresivamente bajo el fuego de la artillería de los defensores,  estableciendo posiciones sucesivas cada vez más cercanas a los muros de la misión.

Mediante un bombardeo continuo y varios amagos de asalto se mantenía la tensión de la guarnición mientras se la iba desgastando y se creaban brechas para realizar el asalto final.
En la mañana del 6 de marzo de 1836, los mexicanos divididos en cuatro columnas, atacaron simultáneamente a la fortificación por los cuatro puntos cardinales.
Las fuerzas texanas fueron derrotadas y todos murieron en la batalla, solo se salvaron los civiles no combatientes (mujeres, niños y esclavos) quienes fueron respetados y se les permitió marchar libremente.
El número de bajas mexicanas trepó hasta los 900 muertos y 400 heridos. Estas cifras muestran a las claras con qué valor pelearon los texanos.
Todas las fuentes coinciden en que Travis murió combatiendo, mientras que Bowie murió cosido a bayonetazos en su lecho de la enfermería.
En el combate, perdió la vida otro singular personaje de la historia norteamericana como lo era el explorador y político David Crockett, que aportó a ese pequeño ejército, 45 montañeses Tennesianos.

“El Álamo”, está considerada como la mayor gesta de la historia local del estado de Texas y un hito en la formación de los Estados Unidos y, desde entonces, se mantiene viva la frase de Sam Houston: Remember El Alamo” = “Recuerden El Álamo”. Años después se acuñaría moneda Texana con ésta frase.

  
Batalla de la  "VUELTA DE OBLIGADO"

 
Con el desarrollo de la navegación a vapor ocurrido en la tercera década del siglo XIX, grandes navíos mercantes y militares podían remontar en tiempos relativamente breves los ríos en contra de la corriente y con una buena relación de carga útil.
Este avance tecnológico acicateó a los gobiernos británicos y franceses que, siendo las superpotencias de esa época, pretendían lograr garantías que permitieran el comercio y el libre tránsito de sus naves por el estuario del Plata y todos los ríos interiores pertenecientes a la cuenca del mismo.
En realidad, el objetivo era adueñarse de todas las aguas internas de Argentina y obtener los beneficios que le otorgaría esas importantes vías de comunicación, porque era la perfecta salida al mar llevando las riquezas provenientes del Alto Perú, norte de Argentina y ciudades costeras como Asunción (Paraguay).
En 1845, a esas pretensiones de Francia e Inglaterra, se le oponía el fuerte gobierno del General Juan Manuel de Rosas que gobernaba la Confederación Argentina y, aunque el país se debatía en una interminable lucha intestina, el atropello perpetrado por las tropas anglo-francesas unió, de cierta manera, a nuestros compatriotas, para impedir el avance colonialista.
El planteo imperialista era descabellado. Es como si naves Argentinas quisieran navegar “de prepo” en el Sena o en el Támesis.
Pero, a las exigencias de los europeos, se le enfrentaba el derecho argentino a sostener el dominio de sus ríos interiores, como inherentes a su soberanía.
El 17 de Setiembre de 1845, el gobierno argentino rompe relaciones con Francia e Inglaterra, pues toma conocimiento de que un convoy comercial custodiado por buques de guerra, remontarían el río Paraná hasta Corrientes y el Paraguay, en una clara demostración de que no existía tal soberanía argentina sobre esas aguas.


La impresionante flota zarpa desde Montevideo en los primeros días de Noviembre al mando de Samuel Inglefield (Gran Bretaña) y de Francois Thomas Trehouart (Francia). Constaba de 22 barcos de guerra y 92 buques mercantes, entre los que había tres buques a vapor con el más moderno armamento, además de varias barcas carboneras con un cañón cada una. El total general de tripulantes era de 3.000 hombres. El potencial bélico disponía de 418 cañones y de 880 infantes de marina.
El 8 de Noviembre, la escuadra entró en el Paraná Guazú y a los pocos días les avisan que los esperaban los patriotas fortificados en las márgenes del río. Efectivamente, el General Lucio Norberto  Mansilla había fortificado el Paso de la Ramada, el Paraná Pavón, la Vuelta de Obligado, el Paso del Tonelero, San Nicolás y San Lorenzo, para detenerlos.
Para evitar muertes, numerosos pobladores fueron retirados del lugar y, en algunos casos, se utilizaron sus viviendas para construir las fortificaciones.


La defensa argentina solo tenía 6 barcos mercantes y 30 cañones de escaso calibre, una dotación de 160 artilleros más el apoyo de 2.000 hombres (entre soldados y milicianos), la mayor parte gauchos asignados a la caballería, al mando del coronel Ramón Rodríguez, jefe del Regimiento de Patricios.
La principal defensa se hizo en la Vuelta de Obligado, allí hay un recodo de 700 metros de ancho en donde Mansilla hizo colocar "tres gruesas cadenas sobre 24 lanchones" e instaló al único buque de guerra, el bergantín "Republicano" al mando de Tomás Craig, con 6 cañones, que tenía como misión cuidar las cadenas que cruzaban el río.

(Los eslabones originales de las cadenas tenían un Peso de 3.100 gr. / Largo: 23 cm./Ancho: 14 cm. y un Espesor de 33 mm.)
En la margen derecha se instalaron las baterías "Restaurador Rosas" al mando de Álvaro Alsogaray; la "General Brown" al mando de Eduardo Brown; la "General Mansilla" comandada por Enrique Palacios y la "Manuelita", por Juan Bautista Thorne.
Al amanecer del 20 de Noviembre de 1845, la banda de Patricios toca los acordes del Himno Nacional Argentino, que es coreado por todos, conscientes de que no se triunfaría y estaban preparados para morir dignamente dejando en claro la voluntad nacional.
A media mañana, el Republicano defendía a los lanchones, pero cuando se le acabaron las municiones es volado para que no cayera en manos enemigas.
Al mediodía, las cadenas resistían pero las municiones se agotaban. La falta de viento impedía que avancen las naves, por lo que toman la iniciativa los buques a vapor y va a ser el Fulton quien intente romper la defensa, pero una bala de cañón mata al maquinista y otras balas lo averían sacándolo de la acción. Avanza la Firebrand al mando del capitán Hope y logra romper las cadenas.
Se levanta viento y entran en batalla otras naves atacando a las baterías que apenas se resistían. A las cinco de la tarde, la Manuelita lanza su última bala y una granada deja inválido para siempre a Thorne. La falta de fuego propicia el desembarco de 325 infantes quienes encuentran a los defensores armados solamente con armas blancas.
Los compatriotas son diezmados cayendo el propio Mansilla quien es reemplazado por el Coronel Crespo que se repliega hacia las barracas.
De los 2.160 combatientes argentinos murieron 250 y hubo 400 heridos.
Los invasores declararon 26 muertos y 86 heridos, pero en realidad y según algunos historiadores fidedignos (sobre todo ingleses), dan que los muertos rondan los 200 (muchos fueron arrojados a las aguas del Paraná) y más de 300 heridos.
Las fuerzas anglo - francesas continuaron su avance y atacaron a toda la región litoral, sucediéndose los saqueos e incendios pero sin poder desembarcar en ningún lugar seguro, porque los criollos siempre les caían encima. Al cabo de un año de guerra no tenían nada. Habían fracasado.

                                        (Bandera de la Batalla de la Vuelta de Obligado)

La batalla tuvo gran difusión en toda América. Chile y Brasil cambiaron sus sentimientos (que hasta entonces habían sido hostiles a Rosas) y se volcaron, momentáneamente, a la causa de la Confederación. Incluso, algunos unitarios (enemigos tradicionales de Rosas) se conmovieron y el coronel Martiniano Chilavert se ofreció a formar parte del ejército de la Confederación.
El General José de San Martín, en honor a la defensa, le donó a Rosas el sable libertador y expresó desde Francia:
“Los invasores habrán visto que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el de abrir la boca. (…) Esta contienda es, en mi opinión, de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España”.

En la batalla, murió valientemente uno de los grandes personajes de nuestra historia, como es Antonio “El Gaucho” Rivero, un peón de campo rioplatense que lideró el alzamiento contra la ocupación británica de las Islas Malvinas en 1833.
Nacido en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos, el 27 de noviembre de 1808, fue llevado a Malvinas alrededor de 1827 por el gobernador argentino de las Islas, Luis Vernet, para ejercer el oficio de peón.

El 26 de agosto de 1833, seis meses después que los ingleses ocuparan por la fuerza y por primera vez las Islas Malvinas, Rivero encabezó una rebelión de criollos e indígenas, desconociendo la autoridad impuesta de los británicos.
La batalla de la Vuelta de Obligado -pese a ser una derrota táctica-, dio como resultado la victoria diplomática y militar de la Confederación Argentina, debido al alto costo que demandó la operación. Implícitamente, la resistencia opuesta por el gobierno argentino obligó a los invasores a aceptar la soberanía argentina sobre los ríos interiores.
Con la firma de sendos tratados, Gran Bretaña y Francia ordenaron el retiro de su flota y se reconocía la navegación del río Paraná, como una navegación interna de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos, lo mismo que la del río Uruguay en común con el Estado Oriental.
Históricamente, los federales y nacionalistas argentinos han considerado el combate de la Vuelta de Obligado como el más importante triunfo en la lucha por consolidar y hacer respetar la soberanía de las nuevas repúblicas. Dicha gesta, hizo que en 1973, el gobierno de Juan Perón, a pedido del historiador José María Rosa, declarata el 20 de noviembre, como “Día de la Soberanía Nacional”.
La Batalla de la Vuelta de Obligado ha sido recordada en los billetes de 20 pesos argentinos, que en una cara lleva el retrato de Juan Manuel de Rosas y en su reverso una imagen de la Batalla de la Vuelta de Obligado.
El sitio donde estuvo ubicada la batería argentina es hoy un sitio histórico, con monumentos e inscripciones que recuerdan el hecho.
 


Las arengas de los jefes:
El Teniente Coronel Travis, reunió a la tropa para lanzarles un discurso que si bien se mira, no era muy alentador.
Chicos, estamos rodeados por un ejército suficientemente poderoso para aniquilarnos de un solo golpe, la ayuda no llegará a tiempo y no nos rendiremos jamás.
¡Ánimo muchachos, no rendirse!

El Gral. Lucio Norberto Mansilla, quebrado por la emoción, le dijo a su tropa:
¡Allá los tenéis! Considerad el insulto que le hacen a la soberanía de nuestra patria al navegar, sin más título que la fuerza, las aguas de un río que corre por el territorio de nuestro país. ¡Pero no lo conseguirán impunemente!
¡Tremola en el Paraná el pabellón azul y blanco y debemos morir todos antes que verlo bajar de donde flamea!

 
Las palabras vertidas por el Teniente Coronel Juan Seguín, del ejército de la República de Texas, se hallan inscriptas en español, en el mausoleo de los defensores de El Álamo:
Compañeros de armas:
Estos restos que hemos tenido el honor de conducir en nuestros hombros son los
de los valientes héroes que murieron en el Álamo.
Sí, mis amigos, ellos prefirieron morir mil veces a servir el yugo del tirano.
Qué ejemplo tan brillante, digno de anotarse en las páginas de la historia.
El genio de la libertad parece estar viendo en su elevado trono de donde con semblante halagüeño nos señala diciendo:
"Ahí tenéis a vuestros hermanos, Travis, Bowie, Crockett y otros varios a quienes su valor coloca en el número de mis héroes.
Yo os pido que poniendo por testigo a los venerables restos de nuestros dignos compañeros digamos al mundo entero.
Texas será libre, independiente o pereceremos con gloria en los combates".

El parte de batalla del Jefe Francés Trehouart a su gobierno, es el mejor homenaje a los héroes argentinos: "Siento vivamente que esta gallarda proeza, se halla logrado a costa de tal pérdidas de vidas, pero considerando la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida la plaza, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor".
Mientras que el Almirante inglés Inglefield, en su informe de guerra a la Corona Inglesa, dice: "Bizarro hecho de armas, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos. Tantas pérdidas han sido debidas a la obstinación del enemigo".

En estos datos puntuales y esbozados sintéticamente, se advierte fácilmente, varias semejanzas entre sendas batallas.
Más allá del hecho de que son contemporáneas, pues solo hay una diferencia de siete años entre las dos, el hecho sobresaliente es que en ambas batallas estuvo en juego la soberanía de un país.
A México le costó una cruenta guerra y la pérdida de su territorio. A Argentina le costó que el dominio imperialista y colonialista cambie el rumbo de la guerra por el sojuzgamiento económico que tendría su pico máximo en los primeros cuarenta años del siglo XX.
Los dos países que defendían su soberanía, tenían a un  General que los presidía: Antonio López de Santa Anna por México y Juan Manuel de Rosas por Argentina y los dos llevan una de en sus apellidos.
Por otra parte, tanto en una como en otra batalla:
·         fueron retirados los pobladores y usadas sus casas como fortificación,
·         se enfrentaron fuerzas totalmente desiguales,
·         se resolvieron en el transcurso de todo un día, comenzando en las primeras horas de la mañana y finalizando al atardecer,
·         murieron notables personajes de la historia: Jim Bowie y David Crockett en El Álamo y Antonio “El Gaucho” Rivero, en la Vuelta de Obligado
·         fueron recordadas en billetes de uso legal,
·         los sitios en donde ocurrieron, son lugares históricos, con monumentos e inscripciones que recuerdan los hechos,
·         son consideradas como la mayor gesta de la historia,
·         son dos hitos en sus respectivas historias: “Recuerden El Álamo” y “Día de la Soberanía Nacional”.

Las batallas en el cine
De la batalla de “El Álamo” se hicieron dos películas. La más famosa es la dirigida y protagonizada por John Wayne (David Crockett), con Richard Widmark (Jim Bowie), Laurence Harvey (Gral. Travis), la actriz argentina Linda Cristal y Frankie Avalon, Chill Wills, Patrick Wayne y Richard Boone entre muchos otros.

El film fue nominado en varias categorías del Óscar de 1960: mejor película, mejor actor secundario, mejor fotografía en color, mejor montaje, mejor guion original, mejor canción (Dimitri Tiomkin y Paul Francis Webster, por The Green Leaves of Summer), hermosa música que es todo un clásico.
Si bien, la primera versión es casi espectacular por su producción, se puede decir que posee varios clichés y defectos, pero la segunda versión, titulada “El Álamo – La leyenda”, es una película bastante floja. La protagonizan: Dennis Quaid, Billy Bob Thornton, Jason Patrick, Emilio Echevarria, W. Earl Brown, Blue Deckert, Nick Kokich, Jordi Molla, Matt O´Leary, Wes Studi, entre otros. Enseguida pasó al olvido.

De la “Vuelta de Obligado”, solo existe un documental y algunos esbozos de batalla en pocas películas de carácter histórico.
 
El documental fue producido por Edu.ar para el Canal Encuentro y fue filmado en los escenarios originales. Participaron del mismo, soldados del Regimiento de Patricios, elementos de los Colorados del Monte, gauchos, paisanas, miembros del Fortín Soberanía Nacional y actores que personificaron al Gral. Lucio Mansilla y Petrona Simonino, entre otros.
Hay otro documental que narra los hechos históricos, realizado por los rosarinos Calixto Vergara y Santiago del Río.


VIDEOS:
Alfredo Zitarrosa - La Vuelta de Obligado - en vivo:

Batalla de la Vuelta de Obligado


FUENTES: El material propio estuvo enriquecido por: José María Rosa. Historia Argentina. Tomo V. Ed. Oriente * Francisco Hipólito Uzal. Obligado la batalla de la soberanía. Ed. Moharra * Carlos Ibarguren. Juan Manuel de Rosas. Ed. Theoría * www.atp.com.ar * Wikipedia.