martes, 15 de diciembre de 2009

¡VIVA EL REY!

¡VIVA EL REY!

Escribe MIGUEL ÁNGEL GIORDANO

¿Sera verdad? Wilson Severino no está más en Atlas.
¡Nooo, no puede ser cierto que el Rey se aleje del “Santuario Ricardo Puga”.
Debe ser un error. Seguro que debe ser un error.
O tal vez no lo sea y solo fue un sueño y, en verdad, Severino no existe y todo fue producto de mi imaginación. O de una truca del programa de La Otra Pasión.
Sin embargo yo estuve cerca de él, lo toqué, lo abracé, lo besé y nos reímos juntos. Incluso, estaba escribiendo un libro sobre él. Su libro, su biografía.
Si tengo guardadas como mil fotos que iba a poner en el libro.
Y hasta el título tengo: “Wilson Severino, La Pantera Negra”
Y hasta le puse el sobrenombre (como hago siempre con los jugadores de Atlas):
La Pantera Negra (Neofelis nebulosa insoportabilis en lasareas).

Entonces: ¿es un error?, ¿es un sueño?, ¿o es mi imaginación?
¿Será posible que tenga semejante imaginación? ¿Cómo puedo llegar a imaginar todo lo que creo haber visto y vivido a lo largo de cuatro años?

En mi fantasía lo veo al “Negro” Wilson cuando llegó a Atlas. Con su cara flacucha y con timidez, miraba en silencio todo lo que lo rodeaba.
Javier (el anterior camarógrafo de La Otra Pasión) lo seguía y le hacía preguntas a cada rato y Wilson balbuceaba algunas palabras y se alejaba con cara de pánico.
Con el tiempo le iba a agarrar la mano y se largaría con grandes y memorables discursos. Recuerdo que en mi imaginación, nuestra Peña le hizo un homenaje a su trayectoria y por los 60 goles que hasta ese momento había hecho con nuestra casaca “Marrón”. Esa noche, luego de entregarle la distinción, con mucha emoción, dijo cosas increíbles, maravillosas. Su disertación fue propia de un orador de estirpe. Si hasta lo tengo grabado para la posteridad. O creo que lo tengo, no sé.
Tal vez en mi fantasía creo escucharlo de vez en cuando para rememorar aquello.
O cuando no jugaba por alguna lesión o por alguna suspensión, se acercaba a la cabina de trasmisión de Radio Olivera y nos engalanaba con sus acertadísimos y claros comentarios del partido. Todo un lujo.
En mi amplia imaginación lo veo acercarse a mí después de un partido o llamarme por teléfono para preguntarme cómo había jugado, cómo lo había visto, etc. Como todo es un invento de mi fantasía, yo lo aconsejaba y le decía claramente algunas cosas para que mejore su rendimiento. Y él me escuchaba atentamente.
Pero, ¿todo eso fue cierto o no?

Ahora que recuerdo: hay una película en la que trabaja Al Pacino, que hace el papel de un director de cine medio fracasado que inventa un programa para la computadora que le permite cargar la información de lo mejor de varias mujeres y crea así, a la mujer de sus sueños. Es una mujer virtual, la mejor actriz de todos los tiempos.
Hace películas con ella, gana premios y el manipula todos los mecanismos para que nadie jamás la vea personalmente.
Todo el mundo habla de ella y nunca nadie la ha visto. Le hacen entrevistas a la distancia y conversa con los entusiastas admiradores. Todo vía internet.
Cuando las situaciones se le empiezan a complicar, Pacino -que está casado y tiene hijos-, le dice a su familia la verdad. Entonces, en una verdadera y muy ajustada confabulación, embaraza a la actriz y la lleva a vivir a su casa junto a su familia.
Y el mundo entero ve a Pacino y a su familia, sentados en un diván junto a la mejor actriz del mundo y su bebé. Pero todo es una ilusión, una fantasía virtual.
Y eso es lo que pasa con Severino. Es una imagen virtual y todos creemos ver lo que queremos ver. El no existe y todo lo que creemos haber visto, ha sido solo una ilusión.

Pero ahora, la imaginación o la fantasía hacen una nueva jugada, una vuelta de tuerca para que el público siga prendido a la pantalla.
Ahora se va Wilson de Atlas vaya uno a saber adónde. La fantasía muestra a los hinchas del “Marrón” con diversos estados de ánimo: algunos putean al técnico, otros miran incrédulos, ninguno está indiferente.
El técnico intenta dar explicaciones, pero la mayoría de los hinchas no quieren que se vaya y el dice que es lo mejor para el club. Y lo insólito (claro, es una fantasía), Severino también dice que es lo mejor para el club, pero que no se quiere ir.
O sea, todo un verdadero cambalache.
Hubo peleas pero no las hubo, hubo discusiones que fueron graves pero nunca existieron, hubo trompadas que nunca llegaron a destino, porque nunca existieron. ¿O sí? ¿O no?
Muchos no lo quieren a Wilson, pero todos dicen que es una buena persona. Es muy lindo, pero también es muy feo. Es alto, pero no tanto. El es blanco, no es negro. Su color de piel es una impresión, porque es el color de la camiseta que defendió durante tanto tiempo y que le quedó impregnada.
Tomala vos, dámela a mí…
Al Gran Bonete se le ha perdido un Negrito y dice que… ¡Atlas lo tiene!
¿Yo señor? No señor. ¿Pues entonces quién lo tiene?
San Martín de Burzaco. No señor. Sí señor.
Dock Sud lo tiene. No señor. Sí señor.
El Patrón de la Vereda lo tiene. ¿Quién yo? No señor.
Juguemos en el bosque mientras la Pantera Negra no está…
¿Pantera está?
Me estoy poniendo mi nueva camiseta…

Y ahora, ¿cómo sigue la historia?
Veamos, puedo hacer que Severino vaya a San Martín, pero como antes de llegar a Burzaco primero está Dock Sud, mejor que se quede allí. Es más cerca. O no.
Para que irse de Atlas si está cómodo a pesar de lo que se dice.
Pero sí, se tiene que ir. O no, mejor que se quede hasta fin del campeonato y después se verá. O no. O sí.
¿Y si se va a Bolivia? ¿O al Uruguay? ¿Y porque no que dejarlo aquí en Argentina y que firme para Acassuso? ¿Y si se lo ofrecemos a algún club mexicano?
Pero no se puede ir de Atlas porque el contrato vence en junio y no se le va a dar el pase. Tal vez. Quién te dice. En una de esas. Quizás. Puede ser.
El club que quiera llevarlo va a tener que poner mucha plata.
Pero, ¿se va o no se va?
Mi imaginación no da para tanto. ¿Qué hubiera hecho Al Pacino en este caso?

¿Y si me caso con el “Negro” y nos vamos a vivir en donde nadie nos moleste y él me embaraza y tenemos un hijo y él deja el fútbol para dedicarse a la familia y los manda a la mierda a todos y somos felices y comemos perdices y toda esa huevada…?
¿Y si vendemos a Wilson a un club importante que ponga muchos dólares y con esa guita hacemos la tribuna, arreglamos el club y lo traemos a Zlatan Ibrahimovic para reemplazarlo?
Y damos la noticia del fin de esta película para Navidad, como un regalito para todos los hinchas de Atlas.

¿Pero qué titulo le ponemos a ésta fantasía virtual?
Lógico: El Rey ha muerto. ¡Viva el Rey!
Y que Fabbiani se cague…

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